Tarde calurosa de agosto, bajo la fresca sombra de la higuera, recordando experiencias vividas, como haciendo recuento mientras me balanceo en la hamaca.
No muchos años atrás, en tardes como esta, recuerdo el ir y venir de trabajadores autónomos del ramo de la construcción, venían a por mí, agobiados y estresados, me encontraban en la hamaca de siempre y la pregunta que soltaban era siempre la misma: ¿La tienes disponible este mes?, y a continuación, ¿Cuanto pides por un mes de alquiler?. Recibía un dineral en efectivo cada vez, sin ningún esfuerzo, sin tregua alguna, para engrandar más y más el fajo de billetes de mi ajado bolsillo derecho de mis pantalones vaqueros.
Si, durante unos años aquella retroexcavadora fue una mina de hacer dinero, ahora la naturaleza la engülle por momentos, yo sigo pensando y balanceándome en mi inseparable hamaca bajo la fresca sombra de la higuera.








