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martes, 23 de mayo de 2017

¿QUE ES UN GRITO?


¿Qué es un grito?, algunas veces es tan solo una mirada al dolor del que nadie se percata, quizás una exclamación ahogada en un mar de silencio desde hace décadas. Por mi parte, grito más veces de las que me gustaría admitir, aunque por suerte o por desgracia, nadie es consciente de ello. Cada día mí cuerpo y mi mente gritan, gritos que no llegan a ningún destino del presente, claman por la libertad de la que tanto presumo, pero la cual realmente no poseo. Prisionero de estas paredes y aunque ni tan siquiera hay cristales en algunas ventanas, estoy atrapado, mi boca no emite sonido alguno, esboza una caricatura de esfuerzo intentando emular un gesto visible y contundente, obteniendo un resultado cuanto menos que nulo. Esta ciega situación ha derivado sin duda del sentimiento de soledad que cohabita conmigo, si bien recuerdo, esto me sucede desde los inicios del siglo pasado. Todavía recuerdo como si de una brisa fresca de primavera se tratase, aquellos fugaces instantes en los que fui completamente feliz en la plenitud de esta mansión suntuosa. A mi memoria acuden traicioneros fragmentos de aquella alegría y las promesas de vivencias futuras colmaban mis sentidos, provocando que las pupilas de mis ojos se dilataran, como víctima del consumo de sustancias alucinógenas. Y es que no hay droga más adictiva que la euforia de la juventud. Ahora, de esas fragantes llamas, tan solo quedan los restos en los recodos de las esquinas, un pedacito de mi muere  viendo salir el sol cada día, estrella culpable de emitir la luz encargada de esclarecer el paso del tiempo. Diría que aunque soy una criatura nocturna, ya no puedo esconderme en la oscuridad, beneficiarme de la complicidad que me otorgan las sombras, pero ninguna me indica el camino a seguir para salir de esta soledad en la que me hallo sumergido. Aquí estoy, me imagino pálido y  más delgado de lo aconsejable, no dispongo de cuerpo, soy algo efímero, inexistente, un ente viviendo en mi cárcel donde solo yo soy mi único verdugo. La frustración carcome por dentro cuando tú eres tu propio enemigo, causante de todas las derrotas, sin poder esconder los puntos débiles, esta etapa está siendo una vida realmente dura. Soledad es una palabra compuesta por siete letras, igual que sonrisa, siete letras, y revisando mis recuerdos no consigo recordar a nadie que pudiese soportar su soledad con una grata sonrisa.
Respondiendo a mi pregunta inicial, un grito puede durar un suspiro, pero también puede prologarse toda una eternidad, y tanto tiempo alzando la voz desde el vacío de mi corazón no me hace ningún bien, quizás ha llegado el momento de darle un respiro, de dejarlo descansar, tampoco importa cuanto he elevado la voz, nadie va a poder escucharme nunca en esta encallada transición sin desenlace.



















































domingo, 19 de febrero de 2017

CARGADA POR EL DIABLO


Aquella noche cuando ya quiso acabar el largo otoño para dar paso al temido invierno, solo deseaba descansar, pero extraños sueños me perturbaban, en tres ocasiones desperté sudando como no me había sucedido nunca, un sudor frío me empapaba y se adueñaba de mis mandíbulas para golpearlas entre sí y llevarlas a titiritar sin control. Me levanté de mi camastro y miré por la ventana, la luna plateada iluminaba los campos y troquelaba las irregulares aristas del castillo iluminado sobre el negro horizonte. Desde mis pies a la cabeza un escalofrío intenso recorrió toda mi espalda como un relámpago, cuando recordé la extraña historia vivida aquella misma tarde en el jardín junto a los grandes rosales con sus espinas punzantes y recién afiladas. Rebrotaron en mi mente todas aquellas historias de apariciones de templarios de antaño, llegados de la lejanía de las tinieblas y que en su día se volatilizaron en la nada ante la presencia de las tropas de su Majestad. Ahora es absurda la situación en el interior del castillo, era angustioso pensar en intentar conciliar el sueño y a la vez me inquietaba la idea de empuñar un arma y guardarla escondida bajo la almohada como único recurso para mi defensa, quizás cargada por el diablo,  de las que cuando caen al suelo puede dispararse sola y soltar una bala perdida sin un destino asignado. Por mucho que razonaba no alcanzaba comprender el cúmulo de sucesos sucedidos en los últimos días. Revoluciones y revueltas, recelos y reproches, acusaciones y defensas, delatar e incriminar, todos convertidos en individuales y egoístas defensores de nuestras vidas, a partir de ese momento ya nadie era de fiar en los pasillos y recodos del castillo.






















Gracias a la colaboración de EMMV Films. Realización y edición de vídeo con Drone. 
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