Mostrando entradas con la etiqueta VINO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VINO. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de junio de 2017

NIGHT CLUB


Las 23.00, esa era la hora de los tíos gordos, pesados y borrachos o bolingas, como más os guste, soltando esa especie de baba de caracol sobre la barra del Club Silvey, y a la vez, cansada de esquivar los constantes intentos de ligar conmigo. Una camarera de buen ver, 22 años recién cumplidos con un escote del noventa y cinco que fija hasta las miradas perdidas en el aburrimiento de todos aquellos desafortunados en amores allí presentes cada noche.
Algunas noches se asomaban a la barra hombres con algo más de buena presencia que hacían subir la media, pero aún y así, el ambiente distaba mucho de ser un lugar de encuentro de príncipes azules, más bien era una charca de aguas estancadas y pestilentes llena de sapos a los que no apetecía nunca besar a ninguno de ellos.
Era consciente de que yo valía mucho más que ese desagradable trabajo pero por el momento no tenía otra elección, aquella temporada el éxito era una cuestión de pura supervivencia.
Por un salario mínimo tenía que sufrir el acoso de sus miradas posándose sobre mí, desnudándome poco a poco, tal vez debería estar contenta, halagada, complacida, todo lo contrario, a cada día que pasaba más asco me daban. Además debía cumplir con la repetitiva rutina de siempre: lavar, enjuagar, secar vasos, servir, recoger, aguantar esas aprovechadas manos sueltas que tocaban mi cuerpo al menor despiste, pero siempre pensé que una gota de agua basta para hacer colmar el vaso, provocar una gran cascada y cambiarme la vida de una vez por todas.
Unos minutos más tarde de divagar por mis reiteradas reflexiones, entró por la puerta, decidido, prepotente como de costumbre y gritando con voz rota por el exceso de alcohol en su cuerpo descuidado: 
"Nena!!!,,, un Gin-tonic, de los de siempre cuando vengo a por ti!!"
Levanté la mirada y dejé de soñar para darme cuenta de que la noche iba a ser exageradamente larga y repugnante, vamos, otra vez más para no recordar.

















lunes, 25 de julio de 2016

ESTRAPERLO DE POSGUERRA 2. MI BICICLETA


Hoy, 1 de Octubre de 1944, en plena posguerra la prensa simpatizante del Caudillo de España publica primeras planas en sus portadas con textos de grandes elogios. Poco tiempo dispongo para leer la prensa, apenas he podido conseguir algún ejemplar desde que se instauró el racionamiento en 1939.
Los cupones de racionamiento no es suficiente y solo permiten a las familias mal vivir y seguir con el rugido del hambre en el estómago.
Cada noche, cargo mi bicicleta hasta los topes, me encargo de distribuir en el mercado negro o estraperlo, como prefieran llamarlo, todos los productos que producimos en la masia. Siempre es un peligro y toda cautela es poca, el riesgo me acecha pero a la vez me carga de adrenalina, por intentar sobrevivir uno puede echar a perder su libertad y la de sus familiares. 
Hoy es Jueves, la guardia civil me espera en el cruce de carreteras, quizás han recibido un chivatazo, circulo por el camino del bosque enfangado de la lluvia de la tarde, el pedalear se hace difícil e incomodo. La noche será larga y muy arriesgada, la mercancía es muy preciada, se trata de un par de botellas de vino artesanal, de las viñas de la masia y guardado en nuestra bodega secreta hasta hoy día de su entrega y solo por encargo.

















sábado, 2 de julio de 2016

FE DESATENDIDA


Cuando uno está acomodado a conjugar el trote del potro salvaje con el arrastrar cansino del húmedo caracol, el camino de la fe se hace difícil, marcado por cotas de entusiasmo celestial y, a la vez, de descenso en picado hasta el inframundo personal. En unos instantes prevalecen las emociones con eufóricas sonrisas, en otros, penurias y depresiones que no conducen a ninguna parte recomendada. Algo me traiciona por dentro, no lo puedo esconder ni negar, vehemente, apático, apasionado, distraído, radical, dubitativo, entusiasta y taciturno, en la mochila de mi vida cargo con todos estos rasgos de mi persona. 
Lo malo de la situación, querido amigo, es cuando no hay camino recto y seguro en nuestras vidas. Cuando ando fuera de la senda llega la catarsis y la llama de la fe se consume hasta apagarse por completo. 
No se diluye el sentir, pero si su fuerza y perseverancia. Lo que antes era entrenamiento interior, ahora es negligencia de los sentidos, sin esperanzas, sin sentir que tras la crisis hay luz alentadora, resbalo en la ausencia de oposición, proposición y, de cuando en cuando, alcanzo la más pura negación. Ya no hay la espera de que al domingo siguiente sea diferente a los vividos antaño, cuando éste llega de nuevo, sigo mirando de lejos allí donde se produce el merecido milagro más sencillo. Y es duro saber que sin rectificar la conducta y el existir del pensamiento racional es muy posible que todo siga siendo igual día tras día. 
Me duele, me quema y me siento herido, he olvidado lo que era sentirse bien, en el camino, antes del verano del 86, ya tan lejano de mí como inalcanzable. Y fue, ese mismo verano el de la inevitable encrucijada perversa y sin retorno. 
¿Queda esperanza?, debe haberla. A lo mejor, fuera del camino, ausente de la virtud, es como experimento el impulso que me hace escuchar el eco de un tenue latido. Y lo que late, aunque sean quejidos de melancolía, es porque mi alma supura algo de vida contenida. Ojalá que esta ínfima fe siga viva. Aquí sigo aguardando, a lo largo de estos años, con el nuevo testamento en la mano a que Dios me descifre algún día la clave para abrir con la llave adecuada la puerta del laberinto que hace de muro en mi camino.